3 de marzo de 2013

ELOGIO DE LA LENTITUD



Carl Honoré (Escocia, 1967) es un escritor, periodista y comentarista afincado en Canadá, gran defensor del movimiento slow. Ha escrito en un gran número de diarios y revista, entre ellos The Economist, The Observer y NationalPost. Su primer libro, Elogio de la lentitud, se ha traducido a 30 lenguas y es todo un éxito de ventas. Aquí os dejo el enlace para los que quieran leer un fragmento de este libro, pero este párrafo me ha llamado la atención especialmente:



"Rápido equivale a atareado, controlador, agresivo, apresurado, analítico, estresado, superficial, impaciente y activo; es decir, la cantidad prima sobre la calidad.
Lento es lo contrario: sereno, cuidadoso, receptivo, silencioso, intuitivo, pausado, paciente y reflexivo; en este caso, la calidad prima sobre la cantidad. La lentitud es necesaria para establecer relaciones verdaderas y significativas con el prójimo, la cultura, el trabajo, la alimentación..., en una palabra, con todo.
La paradoja es que la lentitud no siempre significa ser lento. Como veremos, a menudo realizar una tarea con lentitud produce unos resultados más rápidos. También es posible hacer las cosas con rapidez al tiempo que se mantiene un marco mental lento. Un siglo después de que Rudyard Kipling escribiera acerca de mantener la cabeza en su sitio, mientras cuantos te rodean pierden las suyas, la gente está aprendiendo a mantener la serenidad, a conservar un estado de lentitud interior, incluso mientras se apresuran para terminar una tarea en la fecha fijada o llevar a los niños a la escuela sin ningún retraso"

A veces tenemos que tomarnos las cosas con más calma, algo en lo que también me incluyo, pues la frase más utilizada en nuestro día a día es siempre algo parecido a "no tengo tiempo...", "voy fatal de tiempo...", "no me va a dar tiempo..." 

Hay una frase de Frida Kahlo relacionada con este tema que también quiero incluir en esta entrada, para reflexionar al respecto: "Cada tic tac es un segundo de la vida que pasa, huye y no se repite. Y hay en ella tanta intensidad, tanto interés, que el problema es solo saber vivirla. Que cada uno lo resuelva como pueda"

8 comentarios al respecto...:

LINO GARCIA GAMBINO dijo...

Me ha gustado mucho esta entrada.

Comparto palabra por palabra lo que se dice en el párrafo. Sobre todo en lo que refriere al hecho de que "a menudo realizar una tarea con lentitud produce unos resultados más rápidos".

Yo eso lo experimento casi a diario en mi trabajo. El realizarlo más rápido no me garantiza mejores resultados.

El tiempo del que se dispone, es el que es, y las eventualidades que pueden surgir no las puedes controlar.

Con esto quiero decir, que por mucho que corra, a veces una de esas eventualidades me hace perder todo en tiempo ganado con anterioridad y por el contrario (y lo he comprobado) el realizarlo con calma hace que todo me venga rodado...

Hubo un tiempo en que solía hacer las cosas de una manera rápida (me considero para lo bueno y para lo malo una persona bastante impetuosa) pero (y eso es cosa de la edad lo reconozco) ahora disfruto mucho más haciéndolas sin prisa, tanto en el trabajo como en la vida diaria.

Como dice Frida: "Cada tic tac es un segundo de la vida que pasa..."
Y cuanta razón tiene.

Un saludo ;)

MIGUEL DÍAZ dijo...

Con la edad aprendes a ser más reposado y te tomas las cosas con más tranquilidad, pero sigues inmerso en este ritmo de vida tan caótico en el que nos vemos obligados a funcionar. Reconozco que muchas veces te envuelves en una sensación de prisa y necesidad de correr que no te lleva a ninguna parte, pues esa manera de hacer las cosas no siempre es la más correcta ni la más efectiva, como bien dices en tu comentario.

Intentemos enfocar el asunto de otra manera y tratemos de disfrutar de los minutos, los segundos y las horas como si todavía nos quedase bastante por vivir. Nunca se sabe...

Gracias y un abrazo!

Anónimo dijo...

Siiiiiiiii... aunque esta vida son solo dos días, hay que vivirla despacio, disfrutando de cada segundo... me ha encantado... un beso!

MIGUEL DÍAZ dijo...

Opino lo mismo que tú: debemos disfrutar cada día, porque es un regalo estar aquí y ahora, compartiendo buenos y malos momentos con la gente que quieres. Precisamente por eso, porque la vida es un suspiro y cuanto más vives, más rápido se pasa lo vivido y menos queda por vivir...

Gracias por tu coemntario.
Un saludo

María Ra dijo...

Estoy "chento por chento" de acuerdo con todo lo aquí expuesto aunque reconozco que soy de las que dicen muchas veces "no tengo tiempo" "voy a mil quinientos" y bla bla bla pero lo cierto es que yo me apunto al movimiento slow siempre que puedo. Nada como hacer las cosas con calma "y buena letra", sin prisas, disfutándolas, saboreándolas, observándolas, oliéndolas, sintiéndolas....y salen mejor (bueeeeeeeeeeno, reconozcamos que algún "rapidito" de vez en cuando no está nada mal, jajajajaaaaaaa). Una de las cosas con las que empecé mi particular movimiento slow fue yendo a trabajar. Como ir con el tiempo justo siempre te puede poner algún imprevisto y que no llegues a tiempo, soy de las que suele estar media hora antes en el trabajo: escucho la radio y la disfruto, o me llevo algo para leer, o me voy a una cafetería donde ponen vídeos musicales. Me pone de los nervios ir con el tiempo justo. Prefiero saborear el que "me sobra" y no andar con prisas.

http://www.youtube.com/watch?v=Omrp4QR_Rpo

MIGUEL DÍAZ dijo...

Me gusta mucho esa manera de pensar y de ver la vida. Aun reconociendo que es difícil acostumbrarse a esta forma de hacer las cosas, creo que vale la pena intentarlo porque las prisas no suelen ser buena compañía. Además, todos vamos a acabar en el mismo sitio, no?

Gran manera de comenzar el día esa que nos cuentas en tu comentario. Yo diría que es una de las claves del éxito...

Un beso!

Anónimo dijo...

El elogio de la lentitud hay que hacerlo a ritmo lento ¿no? (Luis Manteiga Pousa)

MIGUEL DÍAZ dijo...

A ritmo lento, siempre. Es lo que propugna...
Gracias por tu comentario

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